viernes, 5 de abril de 2013

Los niños y niñas ante la elección de los juguetes, Mª de la Luz del Hierro Rincón

   Algunos estudios demuestran que en la actualidad se han cambiado las formas de diversión tradicionales, por otras más individualizadas y destacan la primacía de los medios de comunicación. Es necesario defender a la infancia de aquellos valores que se transmiten en los medios de comunicación, ya que tienen efecto en su desarrollo y en su conducta.
   Se produce una diferenciación en los juguetes, dirigiéndose a las niñas los de cocinitas, muñecas y complementos y a los niños videojuegos y aquellos relacionados con la fuerza, competitividad, etc.
   Todos estos valores que se derivan de la publicidad tienen una enorme repercusión en los niños y niñas. Es necesario concienciar a la población para que sean capaces de escoger aquellos juguetes que sean más adecuados para el desarrollo de los niños y no una cantidad enorme de estos.
   Se observa una variación en el tipo de juguetes que utilizan los niños y las niñas, aunque en edades menores existen ciertos intereses comunes. Los juguetes relacionados con la lucha son preferidos por los niños, mientras que las niñas solamente los escogen de manera generalizada a los 3 años.
   En los juguetes de imitación de rol sexual es donde más se aprecia la diferencia de elección entre niños y niñas. Esta diferencia se observa más claramente a partir de los 5 años, incluso en la elección de disfraces.
   La publicidad de los medios de comunicación distribuye de manera sexista los juguetes. Estos no tienen sexo, sino que este valor sexista lo otorga la sociedad.
   Los juguetes educativos son los menos elegidos por ambos sexos. Eso puede deberse a que no son objeto de publicidad. También son muy poco elegidos aquellos juguetes de construcción.
   Muchos de los juegos influyen en la conducta social de los jugadores. La mayoría de los juegos están enfocados hacia el culto a la victoria y el dinero, lo que puede influir de manera notable en el pensamiento de los niños.
   Los grandes almacenes son los que más influyen a la hora de la elección de juguetes, incluso más que la televisión. Los sitúan de tal manera que resulten atractivos y que sean visibles para los consumidores. También influye el “precio psicológico” de los productos. En lugar de redondear los precios, estos acaban siempre en 99 o 95 para que así parezcan más económicos.
   Las estrategias que se utilizan en los anuncios publicitarios que parecen en televisión son muy atractivas, utilizan colores vivos, efectos especiales y muchas otras tácticas para persuadir a los consumidores a adquirir sus productos.
   Es necesaria una educación para el consumo, donde se oriente a las familias y a la sociedad y que no sean manipulados por la publicidad. Se deben realizar muchas acciones para tratar de que los niños no se vean tan influenciados por la publicidad.
   No se debe realizar diferenciación alguna en cuestión de sexos. Todos los juguetes y juegos pueden ser utilizados por ambos sexos, por lo que cada niño debe tener el derecho a elegir aquello que le gusta y no estar condicionado por la sociedad.
   Se debe potenciar la creatividad de los niños a través del juego. No deberían jugar únicamente con juguetes que les sirvan para pasar el rato, sino que deberían servirles para aprender, desarrollarse, siempre desde el carácter lúdico del juego.
   También hay que evitar el exceso de juguetes. En la actualidad se consume más de lo que se necesita y los niños tienen tantos juguetes que no utilizan ni la mitad. Por tanto, hay que tener variedad de ellos, pero no un exceso.

   Estoy muy de acuerdo con esta investigación. Me parece que la diferenciación que se realiza de los juguetes en cuestión de sexos es absurda. Esto no hace más que potenciar determinados roles que le atribuimos a uno u otro sexo. Es una influencia de los valores sexistas presentes en la sociedad.
   Pero los juguetes no van dirigidos a ningún sexo, únicamente deberían tener la función de enseñar a los niños, para que aprendan divirtiéndose. En la vida diaria me he encontrado muchas situaciones de este tipo. Niños que les piden a sus padres una cocinita y la respuesta es “Las cocinitas son de niñas”.
   También estoy totalmente en contra del consumismo extremo. Es necesario que los niños tengan cierta variedad de juguetes a su disposición para que los aprendizajes sean más ricos, pero tampoco hay que pasarse. He ido a casas de familias con un hijo que tenían tantos juguetes que no cabían en la habitación.
   Por tanto, es necesario que se produzca un cambio en la mentalidad de las personas. No nos debemos dejar llevar por el consumismo y tenemos que dejar jugar a los niños con lo que quieran, sin influenciarlos de ninguna manera.

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