Cuando pensamos en Disney, nos vienen a la cabeza recuerdos de nuestra infancia y lo asociamos a un público infantil. Pero los dibujos de Walt Disney iban dirigidos a un público adulto, tenían la finalidad de hacer reír al espectador e incluían elementos de crítica social.
Los personajes realizaban acciones socialmente incorrectas, pero en los años 30 se redujo este tipo de contenido, quedando dirigido a un público indeterminado, ya que el objetivo era aumentar sus beneficios abriéndose a un público mayor.
Durante la II Guerra Mundial los personajes cambian, dulcificándose y pareciéndose más a la imagen actual. A partir de los años 70 se produce otro cambio en los personajes, que reflejan ideales más conservadores y se dirigen a un público más infantil.
La compañía Disney incluye empresas en televisión, radio, música, editoriales, parques temáticos y de atracciones, servicios de Internet, tiendas, juguetes, etc. También ha creado una ciudad en Florida llamada “Celebration”.
Esta ciudad nos la presentan como un lugar seguro, donde se pretende recuperar los valores de las comunidades del pasado con los avances tecnológicos de la actualidad. Se caracteriza por la homogeneidad y por la aceptación de reglas rígidas.
Disney tiene muchas imputaciones relacionadas con la esclavitud infantil, la explotación y el abuso de los trabajadores. A pesar de esto, en su página web exponen una serie de principios que resultan contradictorios.
Las películas de Disney refuerzan gran cantidad de estereotipos sexistas, racistas y clasistas. La mujer es sumisa, se guía por sus sentimientos, cuida de la familia y la casa, etc.
En muchas películas se muestra al personaje malo o “tonto”, como perteneciente a una raza diferente a la blanca o a una clase social desfavorecida. Se presenta una sociedad jerarquizada de una manera normalizada, imposible de cambiar. El sistema económico es fundamental y el político se subordina a este.
Por otro lado, también aparece la idea del héroe masculino, cuyo destino es luchar y representa algunos de los valores de la sociedad norteamericana. También aparece de manera positiva la importancia de ser rico y famoso y se recalca mucho la libertad individual.
El análisis de aquellos productos dirigidos a los niños debe incluirse en el currículum, si pretendemos educar a ciudadanos críticos y comprometidos con la justicia social.
Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que se dice en el artículo. Es un pensamiento que tengo desde hace mucho tiempo. Es evidente que aparecen numerosos estereotipos de toda clase en las películas de Disney.
Los más evidentes son los que se relacionan con la mujer. La mujer ama de casa, cuya única meta es el amor y el cuidado de su marido y su familia.
Sin duda alguna, este tipo de películas ayudan a inculcar unos estereotipos desde edades bien tempranas, que se van arraigando a medida que van creciendo. Si tratamos de crear ciudadanos críticos, sin duda alguna es necesario un cambio en el tipo de contenidos que se les facilitan a los niños.
La película “Tiana y el sapo” introduce cosas diferentes, aunque el objetivo final siempre es el amor. El personaje principal (Tiana) no es de raza blanca, una cosa poco común en las películas de Disney. La muestran como una mujer trabajadora, que lucha por su sueño de abrir un restaurante y no como una mujer dependiente del hombre.
Por otro lado, la película “Brave” nos muestra una princesa rebelde, que no acepta lo que le imponen y que lucha por conseguir lo que ella quiere.
Por otro lado, la película “Brave” nos muestra una princesa rebelde, que no acepta lo que le imponen y que lucha por conseguir lo que ella quiere.
Con estos dos ejemplos de películas, espero que Disney se plantee eliminar los estereotipos y cambiar de rumbo, realizando películas más acordes con la realidad actual de la sociedad.

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